jueves, 20 de junio de 2013

EL MITO, LA PRIMERA "FILOSOFÍA"

           Qué hubo antes de lo algunos llamamos "filosofía" es un tema que,
los dioses, primera forma de explicación
aunque muchos piensen que nadie ha pensado antes, en la distancia de lo nebuloso histórico, se ha pensado y mucho. Cuando era estudiante y comencé mis estudios de la filosofía, siempre se comenzaba por la explicación de como la cultura griega se había convertido en la depositaria del nacimiento del pensamiento especulativo y, por lo tanto, de la idea deformada que transmite lo que se llamó "el milagro griego", es decir, antes de los griegos nadie pensaba abstracta o científicamente y, en todo caso, se desarrollaba un tipo de pensamiento abstruso, incompleto y absurdo, una forma de pensar que se perdía en la lírica de las eṕocas arcaicas o en la oscuridad de la prehistoria. Este concepto del "milagro griego" quedó desautorizado por el pensador existencialista Karl Jaspars y su teoría del "tiempo axial".
           ¿Porqué se creía en el "milagro griego"?. La culpa de todo la tiene Yoko Ono, eso ya se sabe, pero de eso en concreto la tiene G. W. F. Hegel, que planeó una tendencia hermenéutica neoclasicista y deformada de lo griego como algo sublime y civilizado que los alemanes habían heredado. Una imagen falsa que incluso infectó campos como la historia, la arqueología o la filología. No sería hasta el trabajo como filólogo de Nietzsche que comenzara a cambiarse de opinión.
            ¿Qué es mito? la palabra "mithos" viene a traducirse como "narración" y solemos asimilarla a "cuento" o "historia", donde se proporciona una respuesta a las preguntas sobre el origen del universo, del mundo conocido y del desconocido, del origen del hombre y de todo su universo simbólico, ético y su limitado conocimiento, además de la genealogía de los dioses, paralela a la de los hombres, sus intervenciones en el mundo humano y su en las dinámicas de la naturaleza. Los dioses van a jugar el papel de motorizar y dar razón a los procesos de la naturaleza que van a ser percibidos como sujetos al animismo o la teología.
            El mito fue la "primera filosofía" registrada que tuvo la humanidad
Genealogía de Hesíodo
anterior a la filosofía especulativa, se caracteriza por ser un tipo de pensamiento que, siempre ha existido y que evidentemente proporciona una respuesta a las inquietudes humanas que siempre han estado ahí y exigen una tranquilidad y el intento de adaptarse al enfrentamiento del hombre con una naturaleza incontrolable y hostil. El mito, como la filosofía posterior, da un sentido a la vida, sin embargo sus propuestas son infantiles, ingenuas, acientíficas, extremadamente abstractas, profundamente enraizadas en la religiosidad de la época y tan desorganizado como la religiosidad en la que se fundamenta. En el mito, la acción de los dioses y su intervención en la naturaleza y en el mundo de los hombres es constante e inesperada, ilógica o sujeta a una lógica que sólo los dioses conocen y que ni los mismos sacerdotes ignoran o son capaces de interpretar.
        Así las fuerzas de la naturaleza están "personalizadas" por los dioses que, como decía Horacio "sufren de la misma indecisión y estupidez que los humanos". A juicio de penadores presocráticos como Jenófanes y más posteriormente Ludwig  Feuerbach, Karl Kereyi o Carl Jung, filósofos y mitólogos respectivamente, el hombre arcaico, antiguo, y en general de cualquier época, se proyecta en los mitos y en los dioses, proyectando simultáneamente todas sus miserias y defectos. Por ejemplo Poseidón, deidad griega de los mares, otorgaba a la azarosa hostilidad que sufrían los marinos griegos un sentido. El dios nórdico Thor, dios del trueno, desencadenaba una descomunal tormenta cada vez que su hermano Loki, el dios de la astucia, le robaba el martillo, ya que para recuperarlo, Thor debía ejecutar una acción humillante para un varón nórdico, es decir, vestirse de mujer y, con sus cabellos rubios, "engatusar" a Loki para recuperar el objeto perdido.
      El mito es un pensamiento intensamente supersticioso, donde gobiernan dos conceptos que forman la base de lo religioso, por una parte el concepto de "Hado" o el "destino" inexorable que ha sido decidido por los dioses y del que el hombre no puede escapar (idea que se heredará en el concepto del "pecado" cristiano que tarde o temprano se cobra un precio) o el concepto de "hybris" o "desmesura", es decir el acometimiento de un acto que desborda las normas sociales de la tribu o la casta, un acto tan reprobable que entra dentro del ámbito del tabú.
      El mito no admite una lectura literal, y si esta se realizara, no resultaría más gratificante que la lectura de un cuento infantil con tintes fantásticos. El mito exige una lectura profundamente hermenéutica, donde los elementos simbólicos, que son todos, y que pueden ser explícitos o implícitos, por su carácter escondido o velado, deben ser analizados cuidadosamente y explicados, examinando, no sólo su sentido en el contexto del mundo arcaico al que pertenecen, sino como se reflejan  y se pueden aprovechar en el contexto de nuestro mundo. Esto indica que el mito, como forma de conocimiento que ha proporcionado y nos proporcionan un sentido en el mundo, es un saber universal y abierto a, lo que el filósofo alemán Hans-Georg Gadamer llamó, el "círculo hermenéutico", es decir, un texto (mitológico, filosófico, literario, científico, etc...) tiene potencial interpretativo mientras exista un lector que lo asimile, un contexto histórico donde se da y la interacción de estos elementos con la historia. Aquí reside la utilidad del mito, nos ensaña algo desde lo simbólico, apelando a una dimensión estética y ética del ser humano, saltando poéticamente, en muchas ocasiones, la dimensión racional.
           El mito no está muerto y no puede estar muerto, aunque para nuestro contexto histórico actual, neoliberal, tecnológico e instrumentalista esté descalificado y autorizado. Para muchos, nada o casi nada se podía aprender de las propuestas mentales mitológicas de los más antiguos, que vienen a representarse como torpes niños que apenas balbuceaban dos o tres palabras fruto del asombro de lo ignoto y de un miedo irracional. Nada de esto es cierto. Como dirían algunos presocráticos, "la nada nada genera y lo semejante atrae a lo semejante". Esta sentencia, aplicada al pensamiento, demuestra desde lo intuitivo que, en primer lugar, el pensamiento no se genera en el vacío, sino en el milagro de la mente de la humanidad, en un soporte creativo inmensamente rico, en segundo lugar, basta una lectura detallista para comprobar que se da una continuidad entre el mito y la primera filosofía presocrática donde abundan los elementos mitológicos pero "suavizados".
      El proceso por el que el mito, como pensamiento acientífico e ingenuo, es "sustituido" por la filosofía, como pensamiento especulativo y abstracto, se denomina "paso del mito al logos" (proceso al que dedicaremos su propia entrada en el blog), pero esa "sustitución" nunca fue total y completa. El mito sobrevivió y sus elementos han estado presente en muchos aspectos de la filosofía antigua, medieval, moderna e incluso en la ciencia de vanguardia de hoy o en el contexto social más cotidiano de hoy. Por ejemplo, en la filosofía presocrática el "argé" como elemento rector radical de la naturaleza o "physis", en muchos casos,  tiene matices mitológicos por su conexión con las divinidades arcaicas. Así el uso del "agua" como "argé" que hace Tales de Mileto demuestra sus conexiones con la admiración mitológica que la cultura egipcia antigua poseía y donde, curiosamente, Tales se formó como pensador. El concepto de "pneuma" o "aliento que da vida" que utiliza Anaxímenes también poseé lecturas animistas que rayan lo religioso. ¿Qué decir del "demiurgo" que Platón instrumentaliza para realizar su cosmogonía y cosmología descrita en el diálogo "Timeo"? Incluso el Primer Motor de Aristóteles tiene unos matices tan divinizantes que será sintetizado por Santo Tomás de Aquino como el mismo Dios judeo-cristiano. Vamos más allá en el atrevimiento, incluso la teoría del BigBang contiene matices que oscilan con el concepto de la creación "ex nihilo", propio de la mitología semítica. Existen miles de ejemplos.
      Cada cultura definida en sí misma tiene sus propios mitos y en la cultura
Homero prisionero
judeo-cristiana existen dos fuentes fuertes mitográficas que nos han influido, la mitología semítica, que podemos leer en el Antiguo testamento y los mitos griegos que asimilamos por defecto como los únicos mitos occidentales, otro error muy común. Aunque más adelante abordaremos los mitos judeocristianos, nos centraremos en la mitología griega que se nos ha enseñado clásicamente. Los padres académicos del mito son dos, o así se suele explicar a los alumnos, son Homero y Hesíodo.
     Homero es uno de los grandes misterios mitológico, filológicos y filosóficos de nuestro patrimonio cultural. Cualquier persona que quiera afirmar que tiene "cultura", tiene que leer la obra de Homero y asimilar sus enseñanzas.Para empezar, no sabemos quién fue Homero, si fue un sólo autor o si fueron varios que, o usaron un pseudónimo o un "nombre común" obligados al anonimato. El término "Homerós" podría traducirse como "rehén" o "prisionero" y obedece a la "civilizada" costumbre de los griegos aqueos que perdonaban la vida a aquellos prisioneros alfabetizados que eran obligados a narrar las gestas de los vencedores. ¿Pudo o pudieron ser un grupo de prisioneros que sobrevivieron a la conquista de Ilión o Troya? si fueron más de uno o muchos también se habla de los "homeridai" o "hijos de rehenes", que cumplían con el citado cometido.
        Sin embargo la tradición parece que tira por otra dirección. "Homerós"
Homero ciego
podría obedecer a un juego de palabras, "ho me horón", que podría traducirse como "el que no ve" y que remite a un solo autor que sería ciego. El Homero que nos ha legado la tradición y que contemplamos en los bustos silenciosos de  las culturas griegas y romanas que, evidentemente, no lo conocieron. Sobre su cuna de nacimiento nada se sabe porque  se atribuyen el mérito demasiados lugares, por ejemplo Quíos, Esmirna, Colfón, Atenas... incluso Ítaca, lugar que determinó la Pítia, suma sacerdotisa del Oráculo de Delfos (toda una garantía), por lo que deducimos que su tumba cuenta con el mismo privilegio del anonimato geográfico.
           Su obra incluye "Ilíada", "Odisea", "Batramiomaquia", "Margites" y los "Himnos homéricos". Su obra está escrita en verso y, por esta razón, a los productores de mitos se les encasilla como "poetas" o "aedos", término que en siglos posteriores, ya con la filosofía especulativa instalada en la mentalidad griega, se usó para descalificar textos de endeble contenido intelectual. Muchos fueron los que denostaron la labor de los poetas, por ejemplo Heráclito de Éfeso decía que "había que azotarlos", algo contradictorio cuando él mismo usaba y abusaba del lenguaje poético, o el mismo Platón, que cargó contra los poetas en muchas ocasiones dentro de sus diálogos, curioso también cuando uso el mito y la alegoría como vehículo explicativo, llamándolo el "rumor", capaz de llegar allí donde la razón especulativa no llega. Y ¿qué decir de Parménides de Elea y su famoso poema (de versos hexamétricos) llamado "Sobre la naturaleza? La poesía no queda descalificada, al contrario, demuestra su autoridad como forma de transmisión de ideas o al menos de un determinado tipo de ideas y Homero es la primera autoridad.
        Mientras la exposición y el desarrollo del corpus mitológico griego en la
Busto de Hesiodo
obra de Homero es desorganizada, poco coherente y estructurada, ese no es el problema de la segunda autoridad mitológica de la antigüedad, Hesíodo. La obra de Hesíodo es tan estructurada que implica una intención ensayística tras ella, por lo que muchos la consideran el primer destello de organización mental especulativa de la historia griega, antes incluso que Tales de Mileto.  Es el caso de la "Teogonía", donde se estructura la genealogía de los dioses helenos. Hesíodo no narra literariamente como en un cuento, sino que expone estructurada, casi científicamente, sirviendo de inspiración a los mitógrafos contemporáneos.  Parece que nació en Ascra y su obra reconocida contiene "Los trabajos y los días", "Teogonía" y "El escudo de Heracles", además de una enorme panoplia de fragmentos.
       Estudiosos sobre el mito son muchos, pero destacan sólo unos pocos por lo exhaustivo y lo correcto de sus aproximaciones explicativas. Es el caso de, por ejemplo, el especialista en Nietzsche,  Giorgio Colli, que tiene tres magníficos volúmenes publicados en editorial Trotta que analiza (bilingüe del griego).
         Karl Kerenyi es otro especialista en mitos y exégesis de cultura arcaica
Obra de G. Colli
cuya obra resulta muy significativa ("En el el laberinto" en editorial Siruela) junto con sus colaboraciones con Carl Jung, que desde el campo de la psicología profunda, han proporcionado al mito el papel de elemento capaz de proyectarse como herramienta interpretativa de lo antropológico a nivel consciente e inconsciente, personal o colectivo.
    ¿Dónde sobreviven los mitos hoy? Desde luego el mito no ha muerto, para muchos especialistas sobreviven como parte del folclore y de los cuentos que se generan en nuestra cultura. Se podría considerar que toda la producción literaria de los cuentos del romanticismo, desde las leyendas de Bequer hasta los cuentos de Hoffmann  o la recolección de tradiciones orales que realizan Jacob y Wilheim Grimm en sus conocidos cuentos. Los cuentos infantiles han sido analizados por especialistas que varían desde la filología, por ejemplo Vladimir Propp y sus estudios sobre los cuentos hasta la "Psicología de los cuentos de hadas" de Brunno Bettleheim. El escritor de los
movimientos contraculturales norteamericanos, Ken Kesey, autor de "Alguien voló sobre el nido del cuco", aseguraba que los modernos mitos de nuestra cultura de masas son los héroes de los comic-book y si aplicamos la máxima de Horacio "muéstrame un héroe y te mostraré una tragedia", podemos comprrobar que los modernos superhéroes tienen una existencia digna de la trágica experiencia de la vida del mismo Hércules (de hecho Hércules tuvo su versión "cómic" para la editorial Marvel), sino comprobemos la peripecia de "Spiderman", el popular "hombre-araña". Peter  Parker es un anodino adolescentes que sufre el "bulling" de sus compañeros de instituto, un día recibe el don sobrenatural (divino) de los poderes de una araña radioactiva. Sin saber muy bien qué hacer con ese don, decide enriquecerse participando en combates de lucha libre, ocultando su identidad. Tras uno de esos combates, ve como huye un ladrón que ha robado la recaudación del combate y no hace nada para impedirlo. Entonces cual intervención del destino inexorable o Hado, ese mismo ladrón mata a su tío Ben, que le había adoptado de niño. Sólo entonces, y a requerimiento de su tío moribundo,
Peter Parker ve morir a su tío Ben
decide convertirse en el héroe que todos conocemos. Si analizamos este moderno mito vemos los elementos del mito clásico del héroe que son el destino, la experiencia trágica de la vida, el don sobrenatural, etc, ecos que nos recuerdan a Ayax, Edipo, Herácles.

martes, 18 de junio de 2013

TALES DE MILETO, "EL DEL AGUA"

           Está lloviendo y la lluvia, con esa cadencia tan monótona y nostálgica,
Busto atribuido a Tales de Mileto
me ha recordado a Tales y la anécdota que cuenta el historiador de la filosofía e ingeniero, Lucianno Crescendo, en su obra "Los filósofos presocráticos". Crescendo fue uno de los historiadores con los que me inicié en esto de la filosofía. Fue lectura de bachillerato,  el libro nos lo pasabamos furtivamente entre los colegas de la pandilla, como quien se pasa un tesoro que no quiere compartir con otros, y eso era, y es,  porque se trata de un libro con el que uno de descojona a gusto con la vida y las ideas de los filósofos. Cuenta Crescendo que cuando era estudiante como nosotros y estudiaba la asignatura de filosofía, inevitablemente (esto es una condición de la adolescencia) tendía a hacer resúmenes de los resúmenes, para colmo usando un texto que circulaba entre los estudiantes, que era a su vez un resumen de los manuales a uso. Pues después del proceso menguante del resumen del resumen, se descubrió a sí mismo estudiando un esquema de los pensadores presocráticos que decía "Tales, el del agua".
        La verdad es que el resumen de Crescendo no puede ser más cabal ya que sobre Tales se sabe poco o nada historiográficamente y lo único que se podría afirmar con cierta autoridad es precisamente eso, "Tales, el del agua". Y ni siquiera el  del agua por que nunca se mencionó ese elemento.
      A Tales se le considera el "santo patrón" de la filosofía o, si quieren ustedes , su "socio fundador" ya que no hay registro escrito de filósofos anteriores. Bueno, eso es discutible por varias razones, primero porque pensar se ha pensado siempre y por otra parte, los doxógrafos ( o los "cotillas" de la historia, sobre todo de la historia de la filosofía) han contado que Tales viajó por el entonces mundo conocido y aprendió de otros, anónimos "filósofos" que le proporcionaron una serie de herramientas que parece que utilizó para describir el mundo, sobre todo sacerdotes egipcios, aunque hay quien dice que también caldeos. La fuente doxográfica de la que hablo es, claro está, Diógenes Laercio, una especie de Jesús Mariñas de la antigüedad romana, que cuenta esto desde una distancia histórica de casi medio siglo, por lo que su testimonio deja mucho que desear.
      A Tales se le clasifica dentro de los presocráticos como monista materialista y, como todas las clasificaciones, ésta resulta inadecuada y reduccionista. Los pensadores presocráticos son un auténtico puzzle o mosaico de ideas, teorías y propuestas, sin embargo, parece que todos tienen en común una serie de intenciones, por ejemplo, todos tratan de entender y describir la realidad con argumentos moderadamente racionales, aunque no exentos de ciertos contenidos mitológicos. Para los presocráticos, en bloque, la naturaleza o "physis" sufre un proceso de cambio o corrupción, denominado "dynamis", que también se traduce por "movimiento". El movimiento o cambio de la naturaleza se manifiesta al ser humano como "apariencia", algo que por su carácter cambiante nos impide que podamos conocerlo. Pues bien, para los presocráticos, esa naturaleza cambiante posee un "principio" que subyace y se mantiene bajo la "apariencia" con que se manifiesta como fenómeno. A ese "principio" lo denominan "argé" (que también se traduce como "principio". Cada presocrático tiene su personal opinión sobre qué es el "argé" de la "physis" y cómo se desarrolla la "dynamis", y la herramienta que permite elaborar esas opiniones es la "razón" o "logos". De esta manera, los historiadores han desarrollado una tabla clasificatoria que va más o menos así:

Monistas: un sólo "argé"
Pluralistas: dos o más "argés"
Materialistas: "argé" material.
Racionalistas: "argé" inmanente a lo material pero sólo concebible a través de la razón o "logos".

      Tales, según Aristóteles y Diógenes Laercio, estaría dentro del monismo materialista, ya que determina que la "physis" o naturaleza, tiene como elemento radical, esto significa que la más íntima esencia o raíz a la que se remite, es un único elemento material que, cita Aristóteles, es "el agua o lo húmedo", mientras que Diógenes Laercio  cita, es "el agua". Para andar por casa se dice que el agua, pero los profesores más serios nos quedamos con lo húmedo.
      La verdad es que no se sabe si Tales dijo lo uno o lo otro porque apenas existen escritos suyos. De Tales tenemos un brevísimo fragmento, propio de él, o eso dicen los especialistas y  dos fuentes procedente de terceros que cuentan cosas sobre su filosofía y su vida. El aval de sus ideas es, nada menos, que Aristóteles, que al inicio de su obra "Metafísica" habla de los "físicos" (los que estudiaron la "physis"), refiriéndose a una parte de los pensadores presocráticos, sobre todo materialistas, que son presentados como un antecedente de su propio materialismo aristotélico, entre ellos el bueno de Tales.

Así lo cuenta Aristóteles:

       "La mayor parte de los primeros que filosofaron, no consideraron los principios de todas las cosas, sino bajo el punto de vista de la materia. Aquello de donde salen todos los seres, de donde proviene todo lo que se produce, y adonde va a parar toda destrucción, persistiendo la sustancia la misma bajo sus diversas modificaciones, he aquí, según ellos, el elemento, he aquí el principio de los seres."
     "Tales, fundador de esta filosofía, considera el agua  como primer principio. Por esto llega hasta pretender, que la tierra descansa en el agua; y se vio probablemente conducido a esta idea, porque observaba que la humedad alimenta todas las cosas, que lo caliente mismo procede de ella, y que todo animal vive de la humedad; y aquello de donde viene todo, es claro, que es el principio de todas las cosas. Otra observación le condujo también a esta opinión. Las semillas de todas las cosas son húmedas por naturaleza; y el agua es el principio de las cosas húmedas."

     Aristóteles incluso saca a relucir la conexión mitológica:

       "Algunos creen, que los hombres de los más remotos tiempos, y con ellos los primeros teólogos muy anteriores a nuestra época, se figuraron la naturaleza de la misma manera que Tales. Han presentado como autores del universo el Océano y a Tetis, y los dioses, según ellos, juran por el agua, por esa agua que los poetas llaman el Stigio. Porque lo más antiguo que existe es igualmente lo que hay de más sagrado; y lo más sagrado que hay es el juramento. ¿Hay en esta antigua opinión una explicación de la naturaleza? No es cosa que se vea claramente. Tal fue, sin embargo, por lo que se dice, la doctrina de Tales sobre la primera causa."
(todos los fragmentos de Aristóteles extraidos de "Metafísica", libro primero, Α, 980a-993a, Editorial Gredos)

    Sobre el fragmento de Tales, este no puede ser más críptico, incompleto y descontextualizado, por lo que hacer interpretación de sus palabras no sólo es atrevido sino peligroso, lo que significa que su abanico hermenéutico es lo suficientemente amplio como para manipularlo. El fragmento dice textualmente:

                                    "Todo está lleno de dioses"
("Fragmentos presocráticos", trad. Alberto Bernabé, Alianza Editorial)

      A mí me recuerda a una de las últimas frases que dice el mítico

astronauta de la película de Stanley Kubrick "2001, una odisea en el espacio", ya saben, el astronauta Bowmann dice:

                                    "Todo está lleno de estrellas"

           Aquí la clave está en el término "dioses". Hay que ir a la versión griega
El astronauta Bowmann
original para ver de que se trata ya que, en una primera interpretación literal, caemos en la tentación de declarar un politeísmo inmanente en el mundo natural, lo que no supondría un cambio demasiado significativo conforme a las explicaciones de la cultura griega arcaica, donde el mito narrativo es la principal vía explicativa. No es de extrañar la posición del especialista alemán Werner Jaeger (nada que ver con Mick) que  catalogó a estos pensadores, sobre todo los primeros presocrático, como "teólogos de la naturaleza", contribuyendo a la confusión interpretativa.
        Cómo traducir "dioses" o "dios" es importante y si empleamos la voz "Theos", de donde deriva el término "Dios", con su significado original griego, la cuestión cambia sustancialmente y nunca mejor dicho. Traduciremos "Theos" como "principio", que es el uso lingüístico que le da Aristóteles al término que, curiosamente, siglos más tarde va a adoptar del uso milesio (¿copia, plagio? en la historia de las ideas no hay nada nuevo bajo el sol). Podríamos entender entonces que:

                                   "Todo está lleno de principios"
   
   ¿Y qué interpretamos? algo mucho más racional y cualitativamente más científico que las valoraciones mitológicas. Estaríamos ante un juicio puramente elaborado por la razón y sin influencias teológicas; Tales vendría a admitir que todos los elementos del mundo natural contienen en sí mismos unos principios rectores que, por organizativos, tienen que ser forzosamente racionales, y dado que se encuentran ya en la naturaleza, el ser humano racional puede conocer a esta. Esto tiene otras consecuencias epistemológicas. La naturaleza contiene la razón y es la razón al mismo tiempo y la única actividad racional humana consistiría en "sacar esa razón de la naturaleza", lo que Aristóteles describirá como el proceso de abstracción en el que el sujeto percibe la formas en las cosas.
     Al mismo tiempo todo ente natural tendría su razón última en un elemento natural y material, que sería el "agua" o lo "húmedo".

    Pero no nos podemos detener ahí, porque sobre Tales se saben más cosas desde la doxografía que desde la historiografía. Y los doxógrafos no sólo cuentan anécdotas de su vida, que son bien jocosas, sino cuestiones científicas que, por su carácter atributivo, rayan lo apócrifo.
   Ya la confusión comienza con su origen que se dice era fenicio, el caso es que sería fenicio de madre pero griego de padre, por lo que consiguió la ciudadanía milesia sin estrictamente serlo. También se dice que fue funcionario público o lo más parecido a lo que se daba en la época y que dejó la función pública para dedicarse al estudio de la naturaleza, todo un modelo filosófico. Fue requerido como consejero y embajador para detener la guerra entre  Ciro y Mileto, consiguiéndolo. Sus primeras investigaciones parece ser que fueron sobre astronomía y se le atribuyen logros como determinar la trayectoria del Sol sobre los trópicos y  la comparación de las magnitudes entre el Sol y la Luna. Se le atribuye la invención de los meses del año y del cálculo astronómico del año de 375 días, si, han leído bien, 375. También se cuenta que fue autodidácta, aunque viajó  Egipto y allí fue formado por los sacerdotes egipcios; precisamente fue allí donde se dice que logró medir la altura de la gran pirámide de Keops observando la sombra que esta proyectaba. Tal vez allí adquirió esa apasionada idea que dice que todo es agua, en una cultura como la egipcia que aprecia el agua como elemento motor de toda vida.
         Una de las ideas matemáticas más básicas y famosas es el famoso
Tales, padre de la geometria
"teorema de Tales" que, en realidad son dos,

El primero dice:
"Si en un triángulo se traza una línea paralela a cualquiera de sus lados, se obtiene un triángulo que es semejante al triángulo dado."

El segundo dice:
 "Sea B un punto de la circunferencia de diámetro AC, distinto de A y de C. Entonces el triángulo ABC, es un triángulo rectángulo."

           Se le atribuye también un primer modelo cosmológico, es decir, una
Modelo cosmológico de Tales
construcción intelectual que describe el universo. A juicio de Tales, el universo sería finito y esférico y en su centro estaría la tierra flotando en agua, claro está, girando la Luna y el Sol en torno a estas.
        Su nombre figura en la famosa lista de "Los siete sabios" de Grecia, cada uno con su máxima, son Cleóbulo de Lindos "la moderación es lo mejor", Solón de Atenas "nada con exceso", Quilón de Esparta "no desees lo imposible", Bías de Priene "la mayoría de los hombres son malos", Pítaco de Mitilene "debes saber escoger la oportunidad", Periandro de Corinto "se previsor con todas las cosas" y finalmente Tales de Mileto "en la confianza está el peligro". 
     Sobre la existencia del alma parece que se le atribuye la afirmación sobre su inmortalidad, al menos pública y laicamente, ya que la inmortalidad del alma es un concepto anterior a las opiniones griegas del siglo VI a.C.
    Se dice que se casó y tuvo un hijo, también que fue célibe y adoptó a su sobrino, que no concibió hijo por "lo mucho que deseaba tenerlos". El casamiento de Tales parece que fue la obsesión de su madre y cada vez que ella se lo recordaba, éste le decía "es demasiado pronto". Con el paso del tiempo terminó por decirle "es demasiado tarde".
   ¿Servía la filosofía de Tales para algo? pues parece que sí, ya que demostró
De cabeza al pozo
que podía enriquecerse a través de la observación de la naturaleza y predijo una espectacular cosecha de aceitunas, por lo que arrendó un buen número de olivares para luego vender el aceite. También está la famosa anécdota de la caída en la zanja mientras veía las estrellas y el consiguiente comentario de una anciana que lo asistió en su caída.
     Vamos a lo luctuoso. Se le atribuye la siguiente sentencia "entre la vida y la muerte no hay diferencia alguna", a lo que un interlocutor anónimo le interpone "pues entonces ¿por qué no te mueres?", y Tales responde, "porque no hay diferencia". Sin embargo se murió y de una manera caprichosamente triste y llamativa, parece que durante la LVIII olimpiada fue a contemplar unos juegos gimnásticos, muriendo en la grada de calor, sed y la debilidad propia  de la vejez. Cuando los espectadores despejaron los asientos, lo encontraron muerto.

     ¿Era Tales tan materialista como decía Aristóteles? Es atrevido afirmar lo que dice Aristóteles, despreciando lo que dice la doxografía, ya que podemos comprobar que, por lo que "han dicho que dijo que dijo", su sabiduría trasciende el único objetivo e intención de describir exclusivamente la naturaleza y sus procesos de cambio. Un sabio, un filósofo, debe tener un horizonte más amplio y eso, además del conocimiento abstracto, incluye la filosofía práctica y la ética. No es cierto que los pensadores presocráticos, Tales incluido, no hicieran filosofía práctica ya que la mayoría de ellos fueron consejeros políticos además de científicos.


viernes, 14 de junio de 2013

ADIÓS 1º DE BACHILLERATO, ADIÓS 4º DE ESO

          Hoy se hacen los últimos exámenes, denominados "ordinarios", para
en la Roca de la Sierra
tratar de aprobar a los que se han dejado ir durante el curso y, aunque estrictamente no son los últimos porque, como decían los "Earth, wind and fire", siempre nos quedará septiembre, si son los que, en cierta medida, señalan el fin del año académico y el fin del trabajo para los que dependemos de la clemencia de la administración para trabajar. Da un poco de pensar porque también nos queda el paro al final del túnel, un túnel que el Hado no quiera, pudiera ser muy largo. Así que es un buen momento para hacer una reflexión final sobre este curso de 1º de bachillerato y 4º de ESO y su relación con la filosofía, que es por lo que he estado trabajando y luchando estos últimos mese.
         Como dicen muchos de mis compañeros de trabajo, "todo el pescado está vendido". Curiosa metáfora establecida entre lo educativo y lo de pescar o la venta de lo pescado, quizás con ciertos ecos evangélicos o apostólicos ¿somos los profesores los nuevos "pescadores" de almas? personalmente creo que no van por ahí los tiros ya que no tratamos de redimir a nadie, por la sencilla razón de que la mayoría de nuestros alumnos desprecian el conocimiento que se les ofrece y, por lo tanto, no buscan redención alguna. Esto no es una canción de Johnny Cash, Dios lo tenga en su gloria. Ya el alumnado no viene ávido de conocer  como en las generaciones de antaño, no es "activo", no adquiere información para hacer algo, sino que es "pasivo", se sienta a que les "echemos de comer" una comida que no tienen intención de digerir en su mayoría. "Echar de comer" el conocimiento implica su absoluta democratización en todos los aspectos,  hacemos de ese conocimiento la gratuidad, desvalorizándolo, ofreciéndolo como quien ofrece en la calle un panfleto o un anuncio de papel que, inevitablemente, acaba en la papelera más cercana, cuando no en el mismo suelo por la falta de civismo. No sé si me entienden por que tengo la impresión de estar hilando demasiado fino. Por ejemplo, una fotocopia (5 céntimos), pues después de haber fotocopiado 24 fichas o ejercicios o una página de apuntes y habérsela dado gratis a los alumnos, luego, después del tumulto de la clase, el timbre y la salida, he encontrado más de una y de dos de esas fotocopias en el suelo. Así ha estado la cosa.
     Por otra parte creo que es normal, forma parte de la rebeldía de la juventud. Y no les interesa nada porque el grado de desmotivación es alto. Con 16 años se piensa en muchas cosas menos en el futuro. El futuro es un país extraño donde los chicos y chicas son metecos, extranjeros sin derechos. "No future", decían los "Sex Pistols" y yo he sido punkarra en mi juventud. Entonces, imagino como ahora porque eso va con la edad, teníamos cierta "rabia a la vida" o cierta "rabia por la vida". Y el que esté libre de culpa que tire la primera piedra. Así que toda formación intelectual regularizada por una administración instrumental obsesionada con los resultados estadísticos de los estudios europeístas sobre el fracaso o el éxito escolares está destinada a empotrarse contra un muro. Igual que hacen los aluniceros. Ya ven, en el fondo nos están "atracando" la educación.
       Como nada o casi nada les interesa, el sentido del respeto al profesorado cae por su propio peso. La falta de disciplina es un síntoma más que da sentido a la desmotivación y se forma un círculo vicioso. Hoy a la entrada del examen los alumnos de 1º de bachillerato, que ya se les supone cierto nivel de madurez, estuvieron cachondeándose de lo lindo de una profesora (desde aquí un saludo por su estoicismo) que en el pasillo les recriminó las voces y las risas que no cesaban de emitir cual gallinero humano, "humano, demasiado humano", diría Nietzsche. Esto de la crisis de la autoridad lo cuenta José Antonio Marina en su último libro
"La recuperación de la autoridad", que desde ya les recomiendo, y no sólo por ser filósofo (que eso es una garantía) sino porque José Antonio es de los de la trinchera educativa (enseña filosofía en un instituto), por lo que no se le puede achacar  que haga "pedagogía de gabinete".
        Luego están la crisis, los recortes, el paro... y pensamos que esas cosas no les van a afectar cuando no es así, les contamos milongas y cuentos sobre lo bien que les va a ir la vida si estudian, pero ese cuento ya no se lo traga nadie. No me trago ni yo. Ellos son conscientes porque esos problemas incluso llegan a lo más íntimo de sus casas. Pero ahí siguen algunos. Es curioso. La verdad es que alumnos que dejan los estudios son  cada vez más, pero al mismo tiempo se está dando un perfil de alumno silencioso,contante, como una "hormiguita", que continua valientemente. Son muy pocos. A esos los admiro profundamente. Por estos, aguanto a los pasmarotes que vienen a clase a molestar y a reírse de forma ridícula, cuyos modales son un triste reflejo de su abandono interior. Ese es el otro perfil, el del alumno desorientado que no sabe muy bien que hacer ni por qué. Estos me dan pena porque yo fui un poco como ellos y me aburría mucho en las clases, por eso me hice profesor, por eso y para llevar la contraria a mi profesor de filosofía, un cura retirado que no explicaba como debía el marxismo.
         La cosa está mal y la protesta es necesaria, he visto a lo largo de los
...ni para coger carrerilla
años las huelgas, las manifestaciones, las plataformas ¿han servido de algo? Yo aun tengo mi camiseta verde. Me llenó de orgullo ver en TV a los mejores expedientes académicos de España que no le daban la mano al ministro Wert, el "Darth Vader" de la enseñanza. Bueno, no está todo perdido. Es un acto de desobediencia civil a lo Gandhi. Yo estoy acostumbrado a otro grado de desobediencia, a lo Gandhi pero sin Gandhi. Lo de la lucidez de esos chicos brilla por su ausencia en la mayoría de centros de estudio donde todo es conformismo y exigencia para hacer menos, algo profundamente contradictorio.
         Me voy y me voy con pena porque pienso que tal vez pude haberlo hecho mejor, haberlos motivado más, haberles tratado de transmitirles una pasión por la vida que, transmite la filosofía, y que todos necesitamos
un infiltrado
urgentemente. Sin embargo, más de un día me he encontrado tedio, desidia,desinterés,incluso desprecio. Pero para eso estamos aquí. Hay que hacer "epojé", que dicen los fenomenólogos, es decir, poner lo evidente en "suspensión" para ir al meollo del asunto. y es difícil llegar al meollo de los adolescentes. Cada vez más. 
           Acaba el examen, los chicos entregan sus ejercicios, terminará por aprobar. Vencerán pero no convencerán, es una lástima.

martes, 11 de junio de 2013

¿FILOSOFÍA HOY?

                No soy mucho de hacer publicidad, pero hace unos años  que leo
Interesante número dedicado a la corrupción
la revista "Filosofía Hoy", por varias razones, primera por que es una revista sobre filosofía y no hay muchas en el mercado, eso cuenta a su favor; en segundo lugar por que el tratamiento de la filosofía es ameno, cercano, para neófitos, por lo que la uso en mis clases, como pueden imaginar. Tiene un tratamiento muy "bachilleratizado" pero también informativo, ahí va la tercera razón, por lo que uno se va enterando de lo último a nivel editorial, lo que dicen algunas voces doctas... nada que no se pueda encontrar en internet y que yo, por ejemplo, por pereza digital (que no le dedico a esto de internet más de lo necesario ¡me niego!), pues no encuentro o no me entero.
       Hasta ahí, bien. A partir de aquí, mal. Y digo mal por que por mucho que la leo, la releo y la repaso, no encuentro rastro de una auténtica reivindicación del estado, desastroso a nivel educativo, de la filosofía hoy y en este país. La filosofía, no nos vamos a andar con paños calientes, se va a la mierda gracias al ministro Wert (que Dios le acoja en su seno lo más pronto posible, aunque el mal ya está hecho), y en la susodicha revista, que desde aquí recomiendo ¡ojo!, no se ha dicho nada. Me resulta contradictorio que se mencionen los últimos autores que han ganado premios de ensayo y no se diga nada de lo que consideraba  Platón, al que tantas veces mencionan,  lo más importante de la sociedad, es decir, la educación o "paideia". Me huele que "Filosofía Hoy" es un libelo del aparato comercial-editorial del gobierno o de la patronal y, lejos de fomentar el pensamiento, trata de fomentar el consumo. Y lo digo por que las referencias a editoriales y autores es constante y paralelas a las de los argumentos filosóficos (si no no existiría tal revista de filosofía como tal, es decir, una revista de pensamiento). Tal vez la excusa sea que se trata de una revista "para todos los públicos". Aun así hay que informar al público de lo que pasa a todos los niveles por que, tras leer la revista, no importa el número, da la engañosa sensación de que la filosofía está de moda gracias a la hija de Punset, Elsa, de que la filosofía como disciplina académica está en perfecto estado de revista (valga el juego de palabras) cuando las facultades se están vaciando y en las aulas de educación secundaria la asignatura está siendo arrinconada y exterminada y de que la filosofía como dinámica racional del género humano está salvaguarda. Y nada más lejos de la verdad. 
             Tengo que agradecer a la revista el hecho impagable de bajar la filosofía al nivel de la calle. La otra revista que conozco más es "Claves de la razón práctica" que para mi gusto es exquisitamente erudita y un tanto elitista. "Filosofía Hoy" no es así y eso es bueno por que es accesible, aunque peca de optimista. Espero que continúe por que me gusta, pero también espero que se muestre más crítica por que los filósofos, los de la trinchera educativa, necesitamos que se oiga nuestra agónica voz. Y si no lo hacen  un día, cuando su revista salga al kiosco, se mostrará a los ciudadanos como una publicación que trata un tema incomprensible y hermético que nadie conoce y que hace años algunos vieron de pasada en sus escuelas. No podemos permitir que ese "plan maestro" de embrutecer a la ciudadanía se lleve a cabo. Sin filosofía sólo nos va a quedar contemplar el abismo.

lunes, 10 de junio de 2013

REDUCCIONISTAS

              Hoy cargo contra los reduccionistas. Tengo un compañero de trabajo
Típico esquema reduccionista
que me ha inspirado el tema. Verán yo soy filósofo y profesor y en cada centro que he visitado para impartir clase he conocido uno. Esto, como diría un reduccionista, no es ni bueno ni malo, simplemente es, lo que ya nos da un perfil del personaje. Suelen estas personas humanas, "demasiado humanas", diría Nietzsche, ser "materialistas", que ya saben que es la consideración filośofica y científica que indica que toda la existencia es mera materialidad, no existiendo realidad transcendental más allá de lo meramente molecular-tangible. Eso que les digo, ya no desde la filosofía, sino desde la ciencia supone un auténtico acto de fe, me refiero a lo de asumir el materialismo, ya que desde el principio de incertidumbre de Werner Heisenberg hasta la consecución de la captura del alma en un laboratorio, 21 gramos dicen algunos (por cierto que uno de ellos San Pablo) el reduccionista pierde pie en asuntos que la naturaleza revela peliagudos. Ya lo dijeron los primeros materialistas, los presocráticos, que sin ser reduccionistas (tomen nota los actuales materialistas), reconocían que "a la naturaleza le gusta esconderse".
         Otra característica del perfil es el intento de imponer las tesis materialistas casi como justificación de su propio materialismo en una argumentación cíclica que carece de sentido lógico y que se muestra como falacia (lo material es material porque lo es, esto en mi pueblo se llama "verdad de "Perogrullo"), sin embargo la demostración de la existencia material del mundo de los objetos es puro salto mental desde la subjetividad, cerramos los ojos y esperamos que el mundo siga ahí, por que
Si el mundo es un reloj ¿somos meras piezas?
puede que un día, trágicamente, no esté, bien porque desaparezca él mismo o bien porque desaparezca o se distorsione nuestra misma percepción, que eso es más triste. El reduccionista no contempla un universo abierto sino cerrado en sus conceptos, "excusatio non petita, acusatio manifiesta", justificando innecesariamente una cerrazón excesiva así mismo y a los demás. Contradictoriamente  una ayuda a sus posicionamientos le viene desde el racionalismo (que ya saben que es la consideración filosófica y científica con la que el sujeto que observa y estudia la naturaleza determina que los contenidos racionales de la mente emanan y coinciden con la naturaleza estudiada, dando a estos contenidos racionales preponderancia frente a los experimentales, sin desestimar ninguno), nada más y nada menos que del racionalismo de Leibniz, que decía que había que ser muy torpe para negar la evidencia de los sentidos cuando estos nos muestran la realidad material de forma clara y distinta... pero ¿y si lo hacen de forma oscura y común?¿qué podemos afirmar salvo el misterio o nuestro torpe desconocimiento?
    Según el reduccionista todo es claro y distinto y si no lo fuera ¡pero para ese todo! lo absurdo queda en lo que no interesa, ergo (luego) se reduce la realidad a lo que tenemos delante y podemos mensurar. No queda espacio epistemológico (metodológico, por si algún reduccionista no entiende el término en este contexto-esa es otra característica, el uso de un léxico muy reducido-) para lo que se nos muestra como nouménico y no como fenómeno, no queda espacio para lo que no comprendemos y no entendemos, no queda espacio para el misterio ni para lo inexplicable. La ciencia, pues,  no ha avanzado gracias a los reduccionistas, sino que estos han cabalgado en la estela y la inercia de los que se arriesgaron y superaron ese reduccionismo. Egregios reduccionistas fueron todos aquellos que defendieron las tesis de otros durante siglos o propusieron visiones tan limitadas del mundo que, una vez expuestas, fueron declaradas dogmas irrevocables, es decir los sesudos eruditos de gabinete que han hecho un ejercicio de la ciencia circular y no líneal. Ejemplos, muchos, en la historia de la ciencia, la miríada de filósofos de la naturaleza (protocientíficos) que defendieron a ultranza las tesis cosmológicas aristotélicas, retrasando siglos el avance de la ciencia  por agarrase al conocido argumento del "sentido común de la apariencia", es decir, la tierra está en el centro del universo por que "claramente" percibimos cómo los objetos  caen hacia la Tierra y su
Todo no se puede reducir a esto, la vida es algo más
 su centro o el Sol "claramente" gira en torno a nuestro horizonte, reduccionismo apoyados además por la Sagrada Escritura que garantizaba estos argumentos. Otro ejemplo, cómo nos aferramos a la idea de "peso" por no entender el concepto de "masa" en la idea de "gravedad", idea que se nos muestra profundamente abstracta e inmaterial. Otro ejemplo más para demostrar lo que les digo, ejemplo más filosófico aun y moderadamente científico porque fue acusado de "pseudociencia" por Karl R. Popper, las tesis del psicoanálisis. Todo trauma neurótico tiene una etiología sexual u origen en un episodio incestuoso de la infancia más remota, y no sólo eso, otros males neuróticos obedecen a pulsiones  sexuales e igualmente incestuosas que se dan por supuestas "ad hoc" (por que sí) pero que se "comprueban" en la observación clínica de la narración de los pacientes (¡si, es cierto porque me lo contaron!).
            El reduccionista me inspira cierta tristeza por que lo veo incompleto frente a la vida, ve las cosas con una sola óptica y eso es problemático, por otra parte es un signo de nuestro tiempo, el mundo se está volviendo reduccionista, da la sensación de que somos como esos sistemas estelares dobles, el uno, una estrella a punto del colapso, y el otro, un agujero negro que nos devora inexorablemente,  y que cada vez queda menos energía que defender del saqueo estelar (metáfora de un saqueo intelectual). El reduccionismo no es sano, nos limita y hay cientos de cosas que merecen del reconocimiento del misterio o de la humildad de nuestra falta de conocimiento y nuestros limitados entendimientos, por ejemplo la eterna cuestión que pasa de generación en generación:el problema del "sentido de la vida" (decir que toda vida se reduce a ADN o a un intercambio de moléculas químicas no proporciona una respuesta al problema antes citado), la mejor cura contra el reduccionismo en la observación, no tanto de nuestro exterior como de nuestro universo interior.

viernes, 7 de junio de 2013

LA FILOSOFÍA COMO ACTIVIDAD POCO RECOMENDABLE

      No es mi intención echar para atrás a nadie pero tengo que reconocer que la filosofía es una actividad poco recomendable. Que por qué, bueno hay básicamente dos razones.
"Instrucciones para morirse"
      En primer lugar la "de suyo" o como nos gusta decir a los filósofos, lo que entraña el propio filosofo de por sí. El filósofo, por el tema que maneja, una tema que es rechazado e incomprensible para una mayoría cada vez menos culta, es considerado un tipo raro, sufre chistes y chanzas continuamente que, sin ser rechazo abierto en ocasiones, si es la indicación de una peculiaridad que nadie quisiera y que se materializa en comentarios del tipo: "si eso de pensar tanto no puede ser bueno", "si ya decía yo que eso de leer tanto tiene que pasar factura". Es verdad que los filósofos pensamos y pensamos de forma atrevida cosas que los demás apartan de su mente, no tanto para mantener su salud mental como por pereza, y no es que seamos un "continumm" pensamiento filosófico profundo que también pensamos banalidades incluso cochinadas, no somos el "Nous", que describía Anaxágoras, es decir, una mente ordenadora hiperracional que observa y describe en términos científicos la realidad. Aunque a veces se nos pide opinión e incluso se nos invita a fiestas, esto se hace no sin cierto recelo por lo que se podría decir o zaherir. La opinión de un filósofo puede ser una "bomba" que nadie quiere oír o admitir, por ejemplo, el complejo de Edipo, ¡pero hombre, cómo te atreves a pensar que mi hijo recién nacido es un "perverso polimorfo"! Lo normal. Esto lleva al filósofo al ostracismo y al aislamiento. Se siente incómodo consigo mismo y en ocasiones frustrado y se pregunta en silencio ¿porqué habré estudiado esto que a nadie gusta?,¿porqué pensaré estas cosas tan raras?, ¿me resultará útil y rentable esta actividad en un mundo donde todo es rentabilidad y utilidad y lo no rentable ni útil ya se declara inútil? Como ven, poco recomendable.
        Luego está el tema en sí mismo. Nadie sabe bastante filosofía cuando no saben decididamente nada o evitan el tema con total grosería.Yo no hablo de filosofía ni con mis amigos, ni con mis compañeros de trabajo ¡ni con mi mujer! (lo mismo hacía Kant), el filósofo vive en un monólogo silencioso continuo que es difícil de soportar a veces, otras gratificante. Me pasó una vez con unos amigos, uno de ellos dijo una frase que era contradictoria en sus términos a lo que yo objeté "eso que has dicho es una antinomia" y a lo que él respondió "cierto, el antimonio es un elemento químico". Ese día descubrí la incomunicación filosófica, desde entonces hablo de la banalidad del tiempo atmosférico, incluso del fútbol ¡y sin saber! cosa extraña ¿como se puede hablar de fútbol sin saber y de filosofía no? pues porque no apetece, claro está. Algún amigo, en un arrebato de profundidad a veces me lleva a un rincón y me interroga sobre el sentido de la vida, sobre si existe una verdad elevada o sobre el problema de Dios. En seguida se arrepiente. Los filósofos tienen pocos amigos por esto y menos amigos si son también filósofos porque ni se está de acuerdo en casi nada con otros filósofos, y alguno de los interlocutores no alcanza el nivel exigido pues tampoco hay conversación. Entre los filósofos parece que hay cierto recelo a descubrir "lo poco que se sabe o se lee", en lugar de tener una conversación franca e incluso divertida. Como ven, poco recomendable.
       Para terminar está la cuestión histórica. Los filósofos han sido perseguidos por sus iguales y sus enemigos, condenados a muerte por la mayoría ciudadana o por los tribunales de la Inquisición, encarcelados tras barrotes de hierro oxidado, quemados vivos en hogueras de intransigencia, vendidos como esclavos, envenenados, abandonados, heridos en la guerra...no hay seguridad de llevar una buena vida siendo filósofo, aunque hay quien dirá que siempre nos queda la enseñanza, si, ya verás, en cuando llegue la Lomce habrá menos filosofía en las escuelas y el aislamiento para el filósofo será mayor y más trágico, acabaremos en la vitrina de un museo, seremos una curiosidad histórica de una humanidad que una vez cometió el atrevimiento de pensar. Por cierto que nadie de los otros hará nada por impedirlo. Lo dijo Jean-Paul Sartre: "el infierno son los otros". Qué razón tenía.
      Por eso desde aquí llamo a la rebeldía de pensamiento, puede que nos arrinconen pero vamos a "morir matando". La filosofía será poco recomendable pero es maravillosa, es asombro, es ingenuidad, es una perspectiva de las cosas que casi nadie tiene y por lo tanto es un tesoro que no debemos perder, es lo que nos ayuda a encontrar el sentido de la vida, es  la base de nuestra cultura. No nos vamos a morir y sobretodo no nos vais a matar.

jueves, 6 de junio de 2013

EL ZOMBIE: METÁFORA DE LA SOCIEDAD DE CONSUMO

"Trabajaría por dinero"
          Se acerca el estreno en cines de "Guerra Mundial Z" (no sé como será por que no la he visto, pero si he leído la novela de Max Brooks, en editorial Almuzara, que vivamente les recomiendo ya que da mucho que pensar), película muy esperada por todos aquellos que gustan regodearse en el género, tan de moda hoy, de lo apocalíptico. Esto tiene su mandanga filosófica y antes de que se desate la moda, como siempre en este blog, vamos a adelantar explicaciones y análisis, tanto en lo que se refiere al género en sí como a la figura del zombie que, como adelanta el título de hoy, es una triste y patética metáfora de en lo que nos estamos convirtiendo.
          A los que viven bien siempre les ha gustado fantasear de cómo se viviría mal. Algo muy judeocristiano que obecede al valor "invertido", que diría Nietzsche, del remordimiento. Esto es muy propio del Occidente civilizado e hipervitaminado en el que vivimos, sentir remordimiento de nuestro estatus existencial debido a la contemplación de la desgracia ajena, incluso la propia. Se trata de una especie de "tristeza poscoitus", primero nos entregamos a la vorágine consumista del desahogo y luego hacemos balance del por qué hemos llegado hasta donde hemos llegado. Este "recrearnos" en el malestar de la opulencia sólo tiene sentido desde la catarsis. Es la catarsis, que diría Sigmund Freud, provocada por el espectáculo de la tragedia, con vistas, en el fondo inconsciente, a decirnos qué bien que estamos. Nos gusta el drama para 1)señalar nuestro bienestar y 2)ignorar nuestro propia tragedia. Nos pasa a todos. Me lo contaba un amigo que no tiene mucha suerte últimamente y se "descarga" o somete a su propia catarsis, vitalmente, viendo películas de James Bond; me dice:- "durante dos horas el que tiene problemas, el que recibe las hostias, es el otro". Algo así está ocurriendo con el género apocalíptico y su éxito mediático. Que series como "The walking dead", y antes películas como "Amanecer de los muertos" (de Zack Snyder, no tanto la versión original de George Romero, pero bueno, también, por qué no) o la serie de novelas de Manuel Loureiro ("Apocalipsis Z" ya editadas en Plaza y Janés y en bolsillo ) son un síntoma de que vivimos en una sociedad con una crisis monumental, no sólo de valores morales sino económicos, sociales, culturales, y que esa crisis se demuestra ya trágica; por esto la necesidad de la catarsis apocalíptica. La cosa no es que esté mala, lo que nos atormenta es la expectativa de que se ponga peor y no podamos seguir llevando la vida que llevamos. Nos atormenta que no tengamos un I-phone, que perdamos cobertura, que nos corten internet, que cierren el Carrefour de al lado de casa (que ya es Carrefour Planet). Y nos sentamos en el sofá de casa a contemplar fábulas de la destrucción humana para susurrar en un silencio inconsciente lo bien que nos encontramos y qué haríamos para sobrevivir.
         La supervivencia es un hecho actual, no una esperanza, no sabemos cómo reaccionaríamos en un contexto como el apocalíptico, por lo que todo lo que deducimos o fantaseamos es literatura y a veces barata. Luego vendría la supervivencia real. Hemos creado un nuevo "metarrelato", que dirían los posmodernos, y un "metarrelato" que creemos posible cuando es una metáfora. No podemos hacer una lectura literal de lo apocalíptico, lo apocalíptico es un síntoma. Es el síntoma de una sociedad nihilista que solo consume y traga, en muchas ocasiones,  sin conocimiento.
            El zombie es la metáfora individual de este síntoma, es la imagen del ciudadano conformista de hoy, va en masa, en rebaño, no se plantea nada salvo su propio egoísmo, sus propios impulsos animales. Es muy significativo que en  las primeras versiones de la metáfora, los zombies coman cerebros, comen el centro de la inteligencia, devoran la razón pero no de forma nutritiva o educativa (como el amor platónico que siente la carencia del conocimiento que no posee y desea), por que en ese festín pantagruélico de devorar a los vivos, no hacen la digestión sino que tragan por simple arrebato devorador, con la única intención de hurtar, de consumir, es un fin justificado en el mismo fin, el descrédito racional. Por otra parte los zombies carecen de razón pero poseen una limitadísima dinámica racional de grupo que se fundamenta en necesidades tan básicas como imperfectas, su carácter gregario, que no garantiza nada más allá de lo animal, es una pantalla del egoísmo individual que esconden; lo mismo ocurre en nuestra sociedad aparentemente democrática, nos hacemos la ilusión de que todos dependemos de todos y que tomamos decisiones juntos pero... falso, al final ¡tonto el último!
       El "pulgón inextinguible" que proclamara Nietzsche como síntoma de una sociedad burguesa y decadente de la que todos somos parte, que había hecho de los valores un saco de pus que derramamos a nuestro antojo, es el zombie de la fantasía de hoy. Nos gusta contemplarnos en la más absoluta de la miserias biológicas para regodearnos de nuestra decadencia social y moral. El zombie es el parásito definitivo, como el pulgón, pero más destructivo por que puede llevar a devorarnos del todo. Es la representación posmoderna de un "agujero negro" que todo lo traga, incluso la luz de la inteligencia crítica, sobre todo eso. Nos gusta el zombie y lo flipamos, la gente adora esta imagen de la irracionalidad por que justifica su propia irracionalidad, su incompetencia, su desidia, su falta de voluntad creadora de valores. La gente se disfraza de zombie y van por ahí arrastrando los pies y emitiendo sonidos guturales en divertidos actos multitudinarios para festejar no sólo el estreno de una película o una nueva temporada de una serie de televisión, sino para festejarse a ellos mismos como decadencia que ha encontrado una metáfora donde instalarse, zombificados como si ya no lo estuvieran en su vida cotidiana. Llevamos una existencia zombie, nos levantamos, no sabemos muy bien para qué, trabajamos en lo que nos nos gusta, no sabemos muy bien por qué, incluso algunos se casan, tienen hijos y sin saber en el fondo qué plan o sentido de la vida obedecen. Acudimos en masa a los centros comerciales para comprar todo tipo de banalidades que dan un sentido absurdo a una existencia banal. Son las miríadas de conformistas, los maleducados incultos, los egoístas, los que viven en la inercia de la nada, los consumidores que te empujan en unas rebajas, los que te apabullan en el ascensor o en el metro, los que exigen sin saber qué exigen, sólo por el mero empuje de la exigencia, los que se ponen en una cola sin saber que hay al final y sin esperar nada y aceptan lo que sea si es barato y divertido. Los que han minado el sistema educativo y el sistema médico, los que acumulan riquezas ajenas desaforadamente en las entidades bancarias devorando a familias enteras al echarlos a la calle por no poder pagar una hipoteca. Que "Amanecer de los muertos" transcurra en un centro comercial ya es mosqueante y significativo como la novela de José Saramago "La Caverna". No va a darse un Apocalipsis Zombie, el Apocalipsis ya está aquí, ellos nos están devorando. Y pronto no quedará nada ni nadie.
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miércoles, 5 de junio de 2013

EL EXAMEN COMO HERRAMIENTA DE TORTURA

¿Un elefante de 3 kilos? sólo por eso merece el suspenso
  Cómo soy humanista e idealista, no creo en los exámenes. El ser humano debe demostrar una capacidad y una iniciativa propias para entender el mundo y conocerlo a través de la adquisición de ideas y conceptos. Sin embargo como profesor de filosofía de un sistema educativo público me veo obligado a ponerlos en práctica muy a mi pesar. Enseñar a través de la presión y del miedo no es manera, lo dijo Platón, que no es de mis favoritos y contradictoriamente lo traigo muy a menudo últimamente a las páginas de este blog, "nada recuerda el niño a través de la violencia de una pedagogía hiriente" (en "El Político", recomiendo la edición de Gredos). En ética y filosofía hacer exámenes es contradictorio, se trata de que piensen y asimilen ciertas ideas para catalizar sus opiniones y pensamientos, a filosofar sólo se aprende filosofando, lo dijo Kant, el gran ilustrado alemán seguidor y admirador de J.J. Rousseau (del que tenía un retrato en su gabinete de estudio, el único retrato), cuya importante obra pedagógica les recomiendo (obra de Rousseau) titulada "Emilio o de la educación" (les recomiendo la edición de Alianza Editorial), aunque Kant también tiene su propio tratado de pedagogía, titulado de forma muy original "Pedagogía" (la última edición que he visto- y tengo- es la editorial Akal de bolsillo). Ni Rousseau ni Kant dieron mucha importancia a los exámenes, para ellos no eran más que pruebas que servían para ingresar en determinadas instituciones educativas o eran meros trámites burocráticos cuyos contenidos se sabían de ante mano. Lo interesante venía luego, cuando se estudiaba; estudiar era (y hoy debería ser) como cuando se tira una piedra plana sobre la superficie de un estanque ¡a ver hasta dónde llego!

Descartes tenía razón, los sentidos nos engañan ante la obviedad

       Yo estoy ahora martirizando a mis alumnos con exámenes y, bueno, ellos están ahí intentando memorizar las extrañas ideas que les transmito (el intelectualismo moral, la dialéctica, el principio de causalidad, etc...), no se si las asimilan por que sus respuestas son en el  mejor de los casos pura mnemotecnia, cuando deberían pensar por sí mismos y comprender lo que se les enseña. Como perlas visuales les propongo que vean unos conocidos ejercicios cuya respuestas desafían al pensamiento. En alguna parte leí, no sé si será verdad, que los exámenes fueron un tipo de tortura practicada en la China milenaria (creo que fue en uno de aquellos primeros números de la revista "Muy Interesante"), por lo mal que lo pasan los alumnos, muy bien podría ser. Ese miedo, esa tensión que no conducen a nada, les lleva a comportamientos irracionales, como copiar. Yo les advierto a mis alumnos que si copian en mis exámenes no me está engañando a mí sino a ellos mismos. Naturalmente mis palabras les dan risa y algunos se lo toman como una "patente de corso" para el copieteo. No vigilo demasiado durante los exámenes, no soy un policía. He conocido compañeros que se han obsesionado mucho con esto de copiar hasta casi la neurosis, viendo "chuletas" donde no las hay. No sirve de nada copiar en filosofía por que nada se gana copiando, se gana filosofando.

             Aquí les dejo también un regalo para estudiantes perezosos, los métodos más habituales de copieteo que he presenciado durante mi experiencia como  profesor.
  • Copiar las respuestas que están dando otros, leyéndolas directamente de sus exámenes, ya saben, una miradita aquí , otra allá, bastante común con el sistema de bancas atornilladas al suelo y con los monitores de ordenador como parapeto donde esconder la intención y la tentación de mirar al otro.
  • Traer las respuestas escritas en una "chuleta", de tal forma que se pueda copiar de él. Este es un clásico, el "papelito". Existen casi infinitas variantes en tamaño, colores y contenidos, una opción exótica es escribir las anotaciones en un bolígrafo con la ayuda de un alfiler, otra opción escribirlas en la mesa con un lápiz muy fino, en la pared t6al que un "graffitti" casual, en la memoria de la calculadora del teléfono móvil es la "chuleta" adaptada a los tiempos tecnológicos que corren,  sobre la piel es un método que recuerda lo carcelario del sistema educativo (que diría Michel Foucault en su obra "Vigilar y castigar", les recomiendo la edición de editorial Siglo XXI), lo más habitual es en el brazo o la mano pero aquí el sudor puede traicionar el asunto, etc. También hay quien recurre directamente al libro de texto o los apuntes de clase, así, por la buenas, en la mesa o en la silla de al lado, al estilo de Edgar Allan Poe en "La carta robada" ¿dónde esconder mejor una hoja sino ante la obviedad del bosque?.
  • Las anotaciones pueden utilizar abreviaturas y diferentes códigos entendidos por el alumno que son ajenos al profesor. El que hace eso, sinceramente, merece el aprobado nada más que por la dosis de ingenio empleada.
  • Pedir a un compañero las respuestas. A esto se lo conoce popularmente como "chivar". Se puede hacer tanto hablando bajo como pasándose papeles con las respuestas. Cuidado con pasarse paquetes de pañuelos, el tipex, etc, todo objeto es susceptible de ir "cargado".
  • Cambiar el folio en blanco del examen por otro preparado previamente con las respuestas, lo que se conoce como "dar el cambiazo". Para ello, los alumnos deben usar el mismo papel que utiliza el profesor, que es el papel que utiliza la escuela o instituto. He visto intentos de "cambiazo" con otros papeles que han sido muy torpes, incluso el alumno en cuestión, haciéndose el digno, ha llegado a decir que el folio se lo suministró el profesor de su casa ¡vamos hombre, pues sólo faltaría eso!
  • Utilizar un código propio de comunicación  basado en golpes sobre la mesa, bostezos, gestos, movimientos del lápiz, método especialmente indicado para exámenes tipo test.
  • Enviar a alguien que conozca mucho mejor el temario del examen para que suplante al evaluado, haciéndose pasar por él. Sólo válido si el profesor, lógicamente, no conoce al alumno, puede ocurrir con alumnos de matrícula libre, aunque en algunas instituciones se pide el DNI.
  • Utilizar un teléfono móvil (normalmente, usando auriculares) u otro medio electrónico de comunicación para que otra persona, fuera del lugar del examen, facilite las respuestas. Este me lo encontré en el IES...mejor no lo digo, es el famoso "pinganillo" que se alquilaba por un módico precio e incluso lo alquilaban los padres, es un método digno de James Bond. Yo no me lo creía hasta que lo vi con mis propios ojos.
  • el bolígrafo prodigioso
  • Conseguir los enunciados de las preguntas del examen con antelación, de tal forma que se puedan preparar únicamente esas preguntas, o utilizar esta información para hacer más efectivos otros métodos, como el del cambiazo. Se dio el caso en Badajoz, tampoco diré donde, el hijo de un profesor le cogió las llaves del departamento a su padre y "hackeó" los exámenes de ¡2º de bachillerato! No sé que espera el CNI para fichar a ese chaval.
           Después de esto,  una de cal y otra de arena, aquí tienen las maneras para evitar que copien, pero... bueno, es difícil por que nos enfrentamos al ingenio humano:
  • Vigilar a los evaluados. Esto se refuerza con frecuencia poniendo varios vigilantes, dos o tres profesores bastan o paseando por el lugar del examen ,con el fin de evitar "puntos ciegos" que no pueda ver, funciona muy bien colocarse a la espalda de los alumnos, ellos al no verte y no vigilarte se siente inseguros y se ven disuadidos de copiar.
  • Elaborar varios modelos de examen, de tal forma que dos estudiantes próximos no tengan nunca las mismas preguntas, o las tengan en distinto orden. Pero es agotador para el profesor a la hora de redactar los exámenes y corregirlos.
  • Evaluar a cada estudiante por separado. Igualmente agotador y utópico.
  • Hacer un examen oral. Dejan mucho que desear por que el alumno se pone nervioso y por regla general su discurso no es fluido.
  • Comparar exámenes de gente que estuviera sentada en lugares próximos durante el examen, de tal forma que se detecten similitudes excesivas, vamos, literales, que hagan sospechar que se ha copiado. pero cabe un problema, si los alumnos estudian de memoria, y es lo habitual, sus redacciones a veces son idénticas. En el caso de exámenes tipo test, se puede incluso recurrir a programas estadísticos para este fin.
  • No permitir calculadoras, teléfonos móviles o similares en el examen. Aunque los esconden y luego dicen que no se enteraron de la
    el método de la "chuleta en pierna"
    prohibición o el requerimiento ¿y qué hacer?
  • Sentar a los evaluados según un orden establecido por el evaluador (que puede ser aleatorio), de tal forma que los evaluados no puedan "trabajar en equipo" Igualmente agotador y clasista, por que se da a entender quién puede ser conflictivo.
  • Castigar severamente a los tramposos, llegando incluso a la expulsión del centro de estudios. Eso sí, yo, personalmente, "chuleta" que cojo, la grapo al examen.
              Como ven el ingenio humano no tiene límites, si muchos de estos  alumnos y alumnas pusieran esa voluntad al servicio del conocimiento, la humanidad estaría salvada ¡y la Ilustración habría trinunfado!

    martes, 4 de junio de 2013

    LA GEOMETRÍA DE LA BELLEZA Y LA BONDAD EN PLATÓN


                La otra tarde llego a una gasolinera a repostar y reparo en la chica que atiende. Como decía “Horacio, hombre soy y nada de lo humano me es ajeno”. La chica era guapa y tenía un tono de voz profundo y atractivo. No me mal interpreten que no le tiré los tejos ni intención que tenía. Pero ante la contemplación de la belleza el filósofo piensa ¿es su belleza directamente proporcional a su bondad o es su bondad directamente proporcional a su belleza?¿la belleza está en relación con la bondad?¿y a la inversa? E incluso ¿se podría dar una relación inversamente proporcional entre belleza y bondad o bondad y belleza?
                La culpa de todo no la tiene Yoko Ono, que ya nos gustaría a los beatlemaniacos, sino Platón, que plantea la relación entre bien y belleza. Esta relación es unidireccional y va desde la idea suprema de Bien se la que emana una belleza proporcionada. Para Platón lo bueno es bello y lo bello, racionalmente bueno ¿pero es así? Pongámonos aristotélicos, que es lo que conviene y examinemos los posibles casos.
    1. lo bello es bueno.
      El retrato de Dorian Grey
    2. Lo bello no es bueno.
    3. Lo bueno es bello
    4. lo bueno no es bello.
    5. Lo bello es bello, ni bueno ni malo.
    6. Lo bueno es bueno, ni bello ni feo.
                  Esta combinaciones son un poco absurdas. Pasamos a comentarlas. No tiene por qué existir una relación forzosa entre lo bello y lo bueno, esto es un argumento “ad hoc” colado por Platón como muchos otros suyos basados en artificios racionales. El único argumento es la creencia en el mundo de las ideas y su presunta jerarquía, pero la existencia de este mundo fue puesta en tela de juicio por el mejor alumno de Platón, Aristóteles con el conocido argumento de que es inútil multiplicar los entes ¿de qué nos sirve un mundo de ideas jerarquizado en un mundo de las cosas cuya jerarquías imponemos con la mente? En cualquier caso, considerar la existencia de valores o ideas supremos (bien, belleza, etc...) sólo sirve como orientación racional en un mundo donde estas ideas no existen como entes separados (¡nadie ha visto al bien despersonificado o la belleza fuera del cuerpo de una modelo o un modelo de esos de revista). Interpretemos las posibilidades desde aquí, desde su falta de relación inmanente:
                  En primer lugar, lo bello puede ser bueno, tiene esa posibilidad moral pero la belleza de una persona u objeto no es condición de posibilidad de su bondad, ahí tienen si no al bien parecido Ted Bundy, el atractivo asesino en serie que incluso en la cárcel recibía propuestas de matrimonio. De esta forma lo bello puede ser tanto bueno como no. Tendríamos que admitir que lo bello puede ser bueno o lo bello puede no ser bueno, uniríamos el 1º enunciado en una disyunción inclusiva con el 2º enunciado. Lo mismo ocurriría con los enunciados 3º y 4º. Lo bueno puede ser bello o lo bueno puede que no sea bello. No existe relación ni proporcionalidad entre lo bueno y lo bello.
                    Cabe observar la posibilidad nihilista, es decir la de la falta de valor, lo bello no es ni bueno ni malo. Nietzsche estaría encantado, aunque creo que él se inclinaría a pensar que el bello judeocristiano es cruel según su naturaleza moral invertida, gusta de hacer sufrir a los que no son bellos creando una relación de dependencia por parte del que no lo es (bello) y persigue como un mendigo esa belleza. Una prostituta bella que entrega su belleza aristocráticamente (busquemos algún ejemplo en la literatura-¡ya lo tengo, la Magdalena bíblica!-) sería un ejemplo de belleza que se entrega voluntariamente, no importa a quién. La belleza somete al que no es bello porque tiene en su interior esa falta de belleza. Es el caso de la “Lolita” de Navokov (trasunto de la maga Circe de la Odisea, al bruja adolescente que animaliza, desracionaliza y bestializa al hombre maduro que persigue el ideal abstracto de una belleza clemente que es en realidad perversa. La cultura judeocristiana ha presentado la bondad como bella, San Juan Bautista, la Virgen María, Jesucristo, son personajes de una belleza extraordinaria.
                 Sin embargo ¿es posible aceptar que lo bueno no sea ni feo ni bello? Desde el punto de vista de la lógica no hay problema, la cosa está en que la belleza o la falta de ella no tiene nada que ver con la lógica sino con la emoción. Si preguntamos a alguien sobre la belleza o falta de ella de un individuo o individua en concreto nos sorprenderán la variedad de respuesta. Dice el refrán popular “a nadie le huelen sus peos, ni sus hijos son feos”, perdonen la escatología pero esto nos servirá para ilustrar una cuestión poco lógica. La percepción de la belleza está más allá de los grados que podemos establecer entre la más absoluta belleza y la más reprobable de las fealdades. Es un asunto subjetivo, el tío más feo del mundo puede ser “guapo” para su novia y viceversa. Esto me recuerda un chiste: un tipo de queja amargamente ante su grupo de amigo durante una despedida de solteros - “todas las mujeres están buenas menos la mía”, a lo que responde uno de sus amigos, - “perdona, pero tu mujer está muy buena”.
                Lo bello depende de cada uno y la bondad también está en función de cada uno. Lo cierto es que nos tenemos que conformar con la dosis de belleza que nos ha otorgado la genética, pero la bondad no va a mejorarla y ser buenas personas es un objetivo que todos deberíamos que tener.
    ¡Hay que ver lo que da de sí una visita a la gasolinera!

    domingo, 2 de junio de 2013

    FIGHT CLUB

        Me he apuntado al Club de la Lucha y alguno dirá "la primera regla del club de la lucha es que no se habla
    La 1ª regla del club de la lucha 
    del club de la lucha". Bueno, y la segunda, que todos conocen, "la segunda regla del club de la lucha es que nunca se habla del club de la lucha". Y este filósofo habla demasiado, por lo que, o no pertenece al club, y si pertenece, deberían echarlo por incumplir las dos primeras reglas. Aunque advierto que en la película todos incumplían la regla, sino el club sería de un solo hombre, a lo más la ilusión de dos. Todo esto tiene su mandaga filosófica que a continuación explico. 
    1)Por una parte lo irracional de un club que tiene como base el conflicto, muy de Heráclito de Éfeso, que veía en la "guerra" la madre de todo, la dialéctica intrínseca en la naturaleza material pero sobre todo humana. Somos contradictorios incluso para reunirnos y toda reunión puede, o debe, acabar como el rosario de la aurora, de la aurora nietzscheana.
    2) "Nunca pertenecería a un club que me quisiera como socio" decía, Marx, nos referimos, claro está a Groucho. Se trata de una contradicción de términos, no va a pertenecer nunca al club por que a cada requerimiento dirá que "no" y si ese requerimiento no existiera, significan que no lo quieren, por lo que no puede ingresar en el club tampoco. Es un problema más de actitud y conformismo que de rebeldía lógica. La primera regla del club de la lucha es muy ambigüa ya que no especifica ni cómo, ni cuándo ni con quién se habla del club de la lucha, esto deja cancha interpretativa para los exegetas de las normas, los juristas y los filósofos sofistas que logicamente (ilógica y retóricamente más bien)van a aprovechar. Podemos argumetar que "no se habla y punto", pero esto es contradictorio con el mismo concepto de club. Un club es una intención social estructural (diría Marx, Karl, esta vez) que tiene como fin transformar la realidad social de sus miembros a través la comunicación  de conceptos, rituales, etc o el intercambio de golpes, como es este el caso. No tiene sentido un club donde no se puede hablar de él, a no ser que sea la masonería, aun así, se transgrede siempre la misma regla para que el club crezca.
    3)Tratamos aquí de fondo la conocida paradoja de Russell, Bertrand que dice, según wikipedia (que es la referencia aquí en la virtualidad de internet): "Supongamos un conjunto que consta de elementos que no son miembros de sí mismos. Un ejemplo descrito es el que supone un conjunto que consta de "ideas abstractas". Dicho conjunto es miembro de sí mismo porque el propio conjunto es una idea abstracta, mientras que un conjunto que consta de "libros" no es miembro de sí mismo porque el conjunto en sí no es un libro". De aquí deducimos que el club no son los miembros en si mismos, por lo que en el fondo demuestra que ningún miembro de un club está sometido a sus reglas. ¡Russell está demostrando la libertad desde la lógica!
    4) Harto de recibir hostias, he decidio darlas yo, pero con orden y concierto, el orden y concierto que da un club que no existe, del que no podemos hablar, del que no somos parte y del que no tenemos que obedecer reglas. No es violencia, es autodefensa, decía X, Malcom. Es la última expresión del vitalismo anaquista de un Nietzsche desquiciado que hubiese descubierto las reglas del boxeo para incorporarlas al credo del superhombre y nos están puteando tanto que ya no nos queda más que responder.
    "Somos hombres educados en un mundo de mujeres"