martes, 29 de mayo de 2012

LA DESPEDIDA

           Hoy mis alumnos de 2º de bachillerato del IES Siberia Extremeña recogen sus notas y se marchan. Dan comienzo...comienzo no, continuidad a sus vidas y no los veré más. Es una sensación extraña. La vida es una aventura, cuando va moderadamente bien, es decir, tienes los problemas mínimos propios de la clase media acomodada a la que perteneces como casi todo el mundo que conoces. Los problemas propios de sus pequeñas vidas adolescentes... (Esto me suena a discurso manido. Vamos a hacer jodida filosofía).
Yo estoy haciendo la foto con mi camiseta verdad, que conste.
         Estoy escribiendo y no sé qué escribir. Se van y me da pena. Primero por egoísmo. Por mí pero por ellos, porque yo una vez fui joven como ellos y su partida es de alguna manera mi partida, su despreocupación efímera ante la vida que les ha tocado vivir fue mi despreocupación, porque el curso que viene no trabajaré por los jodidos recortes. Este año lo he pasado mal pero estar en este instituto ha sido un regalo de los dioses, el canto del cisne. Ayer lo pensaba. Se acabó la función, y haciendo balance reflexionaba...¿qué hago yo aquí?¿soy tan masoquista y me gustaba tanto el instituto (que para mí fue traumático) que necesito de estar en uno eternamente para curar esas heridas de mi sepulatada e inconsciente psique adolescente?¿somos los profesores de instituto Peter Panes que no queremos crecer?¿vampiros que nos alimentamos de "olor adolescente", como pregonaba el extinto Kurt Kobain? Desde aquí oigo la risa de Freud desde su tumba. En fin. Ayer los alumnos me adoraban y hoy vienen a reclamar otra extraña sensación.