lunes, 10 de junio de 2013

REDUCCIONISTAS

              Hoy cargo contra los reduccionistas. Tengo un compañero de trabajo
Típico esquema reduccionista
que me ha inspirado el tema. Verán yo soy filósofo y profesor y en cada centro que he visitado para impartir clase he conocido uno. Esto, como diría un reduccionista, no es ni bueno ni malo, simplemente es, lo que ya nos da un perfil del personaje. Suelen estas personas humanas, "demasiado humanas", diría Nietzsche, ser "materialistas", que ya saben que es la consideración filośofica y científica que indica que toda la existencia es mera materialidad, no existiendo realidad transcendental más allá de lo meramente molecular-tangible. Eso que les digo, ya no desde la filosofía, sino desde la ciencia supone un auténtico acto de fe, me refiero a lo de asumir el materialismo, ya que desde el principio de incertidumbre de Werner Heisenberg hasta la consecución de la captura del alma en un laboratorio, 21 gramos dicen algunos (por cierto que uno de ellos San Pablo) el reduccionista pierde pie en asuntos que la naturaleza revela peliagudos. Ya lo dijeron los primeros materialistas, los presocráticos, que sin ser reduccionistas (tomen nota los actuales materialistas), reconocían que "a la naturaleza le gusta esconderse".
         Otra característica del perfil es el intento de imponer las tesis materialistas casi como justificación de su propio materialismo en una argumentación cíclica que carece de sentido lógico y que se muestra como falacia (lo material es material porque lo es, esto en mi pueblo se llama "verdad de "Perogrullo"), sin embargo la demostración de la existencia material del mundo de los objetos es puro salto mental desde la subjetividad, cerramos los ojos y esperamos que el mundo siga ahí, por que
Si el mundo es un reloj ¿somos meras piezas?
puede que un día, trágicamente, no esté, bien porque desaparezca él mismo o bien porque desaparezca o se distorsione nuestra misma percepción, que eso es más triste. El reduccionista no contempla un universo abierto sino cerrado en sus conceptos, "excusatio non petita, acusatio manifiesta", justificando innecesariamente una cerrazón excesiva así mismo y a los demás. Contradictoriamente  una ayuda a sus posicionamientos le viene desde el racionalismo (que ya saben que es la consideración filosófica y científica con la que el sujeto que observa y estudia la naturaleza determina que los contenidos racionales de la mente emanan y coinciden con la naturaleza estudiada, dando a estos contenidos racionales preponderancia frente a los experimentales, sin desestimar ninguno), nada más y nada menos que del racionalismo de Leibniz, que decía que había que ser muy torpe para negar la evidencia de los sentidos cuando estos nos muestran la realidad material de forma clara y distinta... pero ¿y si lo hacen de forma oscura y común?¿qué podemos afirmar salvo el misterio o nuestro torpe desconocimiento?
    Según el reduccionista todo es claro y distinto y si no lo fuera ¡pero para ese todo! lo absurdo queda en lo que no interesa, ergo (luego) se reduce la realidad a lo que tenemos delante y podemos mensurar. No queda espacio epistemológico (metodológico, por si algún reduccionista no entiende el término en este contexto-esa es otra característica, el uso de un léxico muy reducido-) para lo que se nos muestra como nouménico y no como fenómeno, no queda espacio para lo que no comprendemos y no entendemos, no queda espacio para el misterio ni para lo inexplicable. La ciencia, pues,  no ha avanzado gracias a los reduccionistas, sino que estos han cabalgado en la estela y la inercia de los que se arriesgaron y superaron ese reduccionismo. Egregios reduccionistas fueron todos aquellos que defendieron las tesis de otros durante siglos o propusieron visiones tan limitadas del mundo que, una vez expuestas, fueron declaradas dogmas irrevocables, es decir los sesudos eruditos de gabinete que han hecho un ejercicio de la ciencia circular y no líneal. Ejemplos, muchos, en la historia de la ciencia, la miríada de filósofos de la naturaleza (protocientíficos) que defendieron a ultranza las tesis cosmológicas aristotélicas, retrasando siglos el avance de la ciencia  por agarrase al conocido argumento del "sentido común de la apariencia", es decir, la tierra está en el centro del universo por que "claramente" percibimos cómo los objetos  caen hacia la Tierra y su
Todo no se puede reducir a esto, la vida es algo más
 su centro o el Sol "claramente" gira en torno a nuestro horizonte, reduccionismo apoyados además por la Sagrada Escritura que garantizaba estos argumentos. Otro ejemplo, cómo nos aferramos a la idea de "peso" por no entender el concepto de "masa" en la idea de "gravedad", idea que se nos muestra profundamente abstracta e inmaterial. Otro ejemplo más para demostrar lo que les digo, ejemplo más filosófico aun y moderadamente científico porque fue acusado de "pseudociencia" por Karl R. Popper, las tesis del psicoanálisis. Todo trauma neurótico tiene una etiología sexual u origen en un episodio incestuoso de la infancia más remota, y no sólo eso, otros males neuróticos obedecen a pulsiones  sexuales e igualmente incestuosas que se dan por supuestas "ad hoc" (por que sí) pero que se "comprueban" en la observación clínica de la narración de los pacientes (¡si, es cierto porque me lo contaron!).
            El reduccionista me inspira cierta tristeza por que lo veo incompleto frente a la vida, ve las cosas con una sola óptica y eso es problemático, por otra parte es un signo de nuestro tiempo, el mundo se está volviendo reduccionista, da la sensación de que somos como esos sistemas estelares dobles, el uno, una estrella a punto del colapso, y el otro, un agujero negro que nos devora inexorablemente,  y que cada vez queda menos energía que defender del saqueo estelar (metáfora de un saqueo intelectual). El reduccionismo no es sano, nos limita y hay cientos de cosas que merecen del reconocimiento del misterio o de la humildad de nuestra falta de conocimiento y nuestros limitados entendimientos, por ejemplo la eterna cuestión que pasa de generación en generación:el problema del "sentido de la vida" (decir que toda vida se reduce a ADN o a un intercambio de moléculas químicas no proporciona una respuesta al problema antes citado), la mejor cura contra el reduccionismo en la observación, no tanto de nuestro exterior como de nuestro universo interior.

1 comentario:

  1. Yo soy el "reduccionista" del que habla Jorge, pero lo único que reduzco es la metodología que tiene que utilizar el la epistemología para que exista un avance en el conocimiento; por supuesto que partimos de la relación que hace nuestro interior de las observaciones que tenemos del exterior, pero es necesario tomar datos y establecer relaciones numéricas para alcanzar conclusiones, que aunque son temporales, son conclusiones. El pensamiento por el pensamiento produce muchos libros, pero poco conocimiento.

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