viernes, 14 de junio de 2013

ADIÓS 1º DE BACHILLERATO, ADIÓS 4º DE ESO

          Hoy se hacen los últimos exámenes, denominados "ordinarios", para
en la Roca de la Sierra
tratar de aprobar a los que se han dejado ir durante el curso y, aunque estrictamente no son los últimos porque, como decían los "Earth, wind and fire", siempre nos quedará septiembre, si son los que, en cierta medida, señalan el fin del año académico y el fin del trabajo para los que dependemos de la clemencia de la administración para trabajar. Da un poco de pensar porque también nos queda el paro al final del túnel, un túnel que el Hado no quiera, pudiera ser muy largo. Así que es un buen momento para hacer una reflexión final sobre este curso de 1º de bachillerato y 4º de ESO y su relación con la filosofía, que es por lo que he estado trabajando y luchando estos últimos mese.
         Como dicen muchos de mis compañeros de trabajo, "todo el pescado está vendido". Curiosa metáfora establecida entre lo educativo y lo de pescar o la venta de lo pescado, quizás con ciertos ecos evangélicos o apostólicos ¿somos los profesores los nuevos "pescadores" de almas? personalmente creo que no van por ahí los tiros ya que no tratamos de redimir a nadie, por la sencilla razón de que la mayoría de nuestros alumnos desprecian el conocimiento que se les ofrece y, por lo tanto, no buscan redención alguna. Esto no es una canción de Johnny Cash, Dios lo tenga en su gloria. Ya el alumnado no viene ávido de conocer  como en las generaciones de antaño, no es "activo", no adquiere información para hacer algo, sino que es "pasivo", se sienta a que les "echemos de comer" una comida que no tienen intención de digerir en su mayoría. "Echar de comer" el conocimiento implica su absoluta democratización en todos los aspectos,  hacemos de ese conocimiento la gratuidad, desvalorizándolo, ofreciéndolo como quien ofrece en la calle un panfleto o un anuncio de papel que, inevitablemente, acaba en la papelera más cercana, cuando no en el mismo suelo por la falta de civismo. No sé si me entienden por que tengo la impresión de estar hilando demasiado fino. Por ejemplo, una fotocopia (5 céntimos), pues después de haber fotocopiado 24 fichas o ejercicios o una página de apuntes y habérsela dado gratis a los alumnos, luego, después del tumulto de la clase, el timbre y la salida, he encontrado más de una y de dos de esas fotocopias en el suelo. Así ha estado la cosa.
     Por otra parte creo que es normal, forma parte de la rebeldía de la juventud. Y no les interesa nada porque el grado de desmotivación es alto. Con 16 años se piensa en muchas cosas menos en el futuro. El futuro es un país extraño donde los chicos y chicas son metecos, extranjeros sin derechos. "No future", decían los "Sex Pistols" y yo he sido punkarra en mi juventud. Entonces, imagino como ahora porque eso va con la edad, teníamos cierta "rabia a la vida" o cierta "rabia por la vida". Y el que esté libre de culpa que tire la primera piedra. Así que toda formación intelectual regularizada por una administración instrumental obsesionada con los resultados estadísticos de los estudios europeístas sobre el fracaso o el éxito escolares está destinada a empotrarse contra un muro. Igual que hacen los aluniceros. Ya ven, en el fondo nos están "atracando" la educación.
       Como nada o casi nada les interesa, el sentido del respeto al profesorado cae por su propio peso. La falta de disciplina es un síntoma más que da sentido a la desmotivación y se forma un círculo vicioso. Hoy a la entrada del examen los alumnos de 1º de bachillerato, que ya se les supone cierto nivel de madurez, estuvieron cachondeándose de lo lindo de una profesora (desde aquí un saludo por su estoicismo) que en el pasillo les recriminó las voces y las risas que no cesaban de emitir cual gallinero humano, "humano, demasiado humano", diría Nietzsche. Esto de la crisis de la autoridad lo cuenta José Antonio Marina en su último libro
"La recuperación de la autoridad", que desde ya les recomiendo, y no sólo por ser filósofo (que eso es una garantía) sino porque José Antonio es de los de la trinchera educativa (enseña filosofía en un instituto), por lo que no se le puede achacar  que haga "pedagogía de gabinete".
        Luego están la crisis, los recortes, el paro... y pensamos que esas cosas no les van a afectar cuando no es así, les contamos milongas y cuentos sobre lo bien que les va a ir la vida si estudian, pero ese cuento ya no se lo traga nadie. No me trago ni yo. Ellos son conscientes porque esos problemas incluso llegan a lo más íntimo de sus casas. Pero ahí siguen algunos. Es curioso. La verdad es que alumnos que dejan los estudios son  cada vez más, pero al mismo tiempo se está dando un perfil de alumno silencioso,contante, como una "hormiguita", que continua valientemente. Son muy pocos. A esos los admiro profundamente. Por estos, aguanto a los pasmarotes que vienen a clase a molestar y a reírse de forma ridícula, cuyos modales son un triste reflejo de su abandono interior. Ese es el otro perfil, el del alumno desorientado que no sabe muy bien que hacer ni por qué. Estos me dan pena porque yo fui un poco como ellos y me aburría mucho en las clases, por eso me hice profesor, por eso y para llevar la contraria a mi profesor de filosofía, un cura retirado que no explicaba como debía el marxismo.
         La cosa está mal y la protesta es necesaria, he visto a lo largo de los
...ni para coger carrerilla
años las huelgas, las manifestaciones, las plataformas ¿han servido de algo? Yo aun tengo mi camiseta verde. Me llenó de orgullo ver en TV a los mejores expedientes académicos de España que no le daban la mano al ministro Wert, el "Darth Vader" de la enseñanza. Bueno, no está todo perdido. Es un acto de desobediencia civil a lo Gandhi. Yo estoy acostumbrado a otro grado de desobediencia, a lo Gandhi pero sin Gandhi. Lo de la lucidez de esos chicos brilla por su ausencia en la mayoría de centros de estudio donde todo es conformismo y exigencia para hacer menos, algo profundamente contradictorio.
         Me voy y me voy con pena porque pienso que tal vez pude haberlo hecho mejor, haberlos motivado más, haberles tratado de transmitirles una pasión por la vida que, transmite la filosofía, y que todos necesitamos
un infiltrado
urgentemente. Sin embargo, más de un día me he encontrado tedio, desidia,desinterés,incluso desprecio. Pero para eso estamos aquí. Hay que hacer "epojé", que dicen los fenomenólogos, es decir, poner lo evidente en "suspensión" para ir al meollo del asunto. y es difícil llegar al meollo de los adolescentes. Cada vez más. 
           Acaba el examen, los chicos entregan sus ejercicios, terminará por aprobar. Vencerán pero no convencerán, es una lástima.

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